
No sabemos si por oportunismo u olfato, lo nuevo de Anticon se enmarca en el terreno de los compositores pop de dormitorio. Desde Los Angeles (como no), el debutante Will Wiesenfeld se desenvuelve en el glo-fi con bastante prestancia. En el sello de la hormiga se apuran en compararlo con Toro y Moi (transformado ya en máximo referente) e informarnos que el mismísimo Daedelus le habría dado el espaldarazo para llegar al universo anticoniano. Con tales antecedentes caímos redonditos.
Baths se ajusta muy bien al perfil de cantante hipersensible, acompañado por una estela de ideas y programaciones que le deben a Flylo, Dose One o a Panda Bear. En su cruzada por unir los mundos de sus sellos favoritos -Warp, 4AD, Morr, Fat Cat, Plug Research, entre otros- el joven Wiesenfeld se despacha las simples y a la vez tremendas “Lovely Bloodflow” o “Maximalist” y firma unas cuantas más que por lo menos sorprenden.
Son especialmente envolventes “♥”, que utiliza una estructura de múltiples capas y también pianos. Esta fórmula es quizá la tónica de Celurean junto a su actitud “emo“, sirviéndose de ambigüedad y misterio para lograr sus objetivos. Algo más densas, “Indoorsy“ y “Rafting Starlit Everglades” le dan al disco una característica instrumental que lo hace más cautivante.
Celurean amplía una escena de modernos autores que irremediablemente parten desde lo híbrido, capturando la esencia de la electrónica, el pop sintético e incluso el indie-hop, evadiendo los prejuicios ya casi de manera definitiva. Tipos que manejan el software lo mismo que la pluma y que en el caso de Will Wiesenfeld son capaces de hacer buenas canciones, creando un concepto coherente y prometedor.

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La voz de baths a ratos me suena a passion pit. Buen disco.