El pulso riffero de Helmet, las murallas sónicas patentadas a principios de los noventa por Kevin Shields y sus My Bloody Valentine, además del carisma vocal ochentero de íconos como Robert Smith, Bernard Sumner e incluso Morrisey, fueron las piedras angulares donde se forjó e hizo nido la potencia etérea y contundente del sonido de Deftones. Para muchos la gran gracia de estos californianos fue de alguna manera teñir aquella agresión anabólica, tan característica del sonido de escuelas como el hardcore o el metal, con inusuales tonalidades femeninas y textos intrincados, que se presentaban deliberadamente difusos y herméticos.
Con una carrera de alrededor de 15 años, Deftones se transformaron en una de las bandas más importantes de la escena heavy rock gringa de finales de la década pasada, gracias a una trilogía de sobresalientes discos (“Adrenaline” (1995), “Around the Fur” (1997) y “White Pony” (2000)) que los posicionaron como una banda de rock pesado que no cojeaba con los usuales prejuicios de estilo y que alcanzaba lugares bastante más osados artísticamente que la mayoría de sus contemporáneos.
“Adrenaline”, su primer LP vía Maverick, parece el más hermético y tenso de los tres discos; el que aún no manipulaba el pop derechamente como un recurso para enriquecer sus composiciones. Es un disco de guitarras filosas y sombríos silencios, lánguido y sufriente por momentos. En sus 47 minutos conviven sensaciones tan diversas como la épica desgarradora de “Fireal”, y la escupidera urbana de “7 Words”. Cautivador y magnético debut que ya los desmarcaba de todo lo que estaba sonando por esos días.
“Around the fur”, su sucesor, de una manera inteligente sitúa los recursos a mayores distancias unos de otros. Por un lado la producción de las guitarras de Stephen Carpenter las hace sonar inmensas, al igual que la profundidad groovy de las baterías de Abe Cunningham, pero por otro lado la voz de Chino Moreno se estira con pereza en cada track y se llena cada vez más de matices melódicos y de una inusitada sensualidad pop. Es un choque imposible de escuelas con un resultado maravilloso. Las contorsiones de Moreno en “Lhabia”, la amargura disonante de “Mascara” o el noise pop musculoso de “Be Quiet and Drive”, son de los momentos más destacados del disco que los llevó al tope de las listas, y los situó como referentes de una escena que más temprano que tarde se corrompió con demasiada chabacanería y mal gusto adolescente (¿Será necesario entrar en detalles?). Se toman su tiempo y con toda la expectación de la media americana, entregan el tercer largo.
“White Pony” bajó las revoluciones en la ampulosidad de la producción, y más que en la potencia y el volumen, esta vez el peso del disco recayó en las texturas y los espacios. Prueba de esto es la inclusión definitiva de Frank Delgado como quinto integrante, para que se encargara a tiempo completo de postproducir en vivo y en estudio, el sonido del cuarteto con trucos de delays y efectos varios ejecutados desde sus máquinas y tornamesas. Y el resultado de todo esto tuvo ribetes de disco definitivo: la mano de Moreno y su paladar indie se notan en tracks más arriesgados y ricos en sonoridades, pero alimentados con la potencia y ejecución milimétrica de siempre. Momentos inolvidables hay montones. “Rx Queen” se construye sobre un loop de batería, para desembocar en una delicia pop de guitarras sencillas de una dulce efectividad. Y en “Digital Bath” lograron sonar tan Cure como nunca antes. Y ese viaje de trasnoche que es “Change (in the house of flies)” corona un disco que el 2001 los trajo por primera vez a Chile en una presentación redonda y memorable.
Vinieron después un par de discos que no lograron alcanzar los peaks y la coherencia alcanzada en los anteriores, aunque hay que reconocer que aún muestran suficiente destreza y dignidad en su obra. Obra que quiéranlo o no, ha resistido felizmente el paso del tiempo y de las tendencias. Inolvidables.

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adrenaline!!!
deftones la llevaaaa!!! demasiados buenos recuerdos….
aguante chi cheng y el grande problemo…
Unos inamovibles en la banda sonora de los que fuimos adolescentes de los 90.
Mensión honrosa para el increible tema “Passenger” de White Pony con Moreno en alucinante duo con Maynard de Tool y A Perfect Circle.
Simplemente sublime.
sii, Passenger te transporta…te eleva… temazooo
A mis 15 me conocieron… de ahi ke no salen de mis orejas