
Prometía ser de esas noches extremadamente fashion y trendy, lo que obviamente sucedió, pero desde un ángulo opuesto también se auguraba un espectáculo pobre y previsible, que no diera la talla. Dejando de lado los prejuicios y centrándose en la calidad del show, Yelle cumplió con las expectativas de todos sus fans y sorprendió por su carisma y eficacia.
Con las entradas agotadas, pero con espacio suficiente para maniobrar (se agradece a la producción), la francesa salió a escena usando una polera estampada con su rostro gigante, secundada por un baterista (GrandMarnier) con ansias de protagonismo y Tepr, a cargo de sintes y programaciones. Los dos con una vistosa polera de diseño, completando el lenguaje cuidadamente pop del show de esa noche de sábado.
El manejo del escenario, sus tics de diva, la conexión con el público y su desenfado, fueron los puntos altos de un concierto sin más pretensiones que hacer pasar un buen rato. Ideado casi como un fiesta con reales momentos rave intercalados (con luces robóticas y todo) la atención de un público entregado no decayó nunca y tuvo sus clímax con “Je veux te voir” y “A cause des garçons”, (partiendo de la original y terminando remix) donde el respetable casi en su totalidad celebró a base de saltos y canturreos ficticios, que comparando con el concierto de The Rapture del pasado año, quizás dejó ver un público más desprejuiciado y joven, contradictoriamente menos pendiente de la pose.


Interesante fue el aporte del baterista, al darle más cuerpo al bloque rítmico, pero mientras más rockero se ponía, más recordaba lo peor de los 80, tendencia que se está repitiendo en la previsible escena nu-rave. Hasta unas especies de ¿batucadas? se colaron. Mejor cuando las melodías sintéticas brillaban con más claridad.
La noche pitilla por excelencia de este 2008, terminó con un bis repitiendo tema, (clásico recurso de carreras de un solo disco), pero que se entiende en el contexto “on fire” en el que estaba el público. Una noche de hedonismo pop que nos alegró la existencia por un rato. No será recordado por su trascendencia, no va al caso, pero si por ser un tremendo carrete en el que todos sus asistentes lo pasaron la raja.
Fotos por Sergio Recabarren

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La “polera estampada” no tenía su cara sino la de Louise Brooks.
ok. gracias por el dato
@JAV: creo que estas equivocad@ al día siguiente le pregunte y me dijo que era su cara…
pd: muy acertado el comentario, se agradece.
[...] que Como Asesinar a Felipes fueron la revelación nacional del año y que Animal Collective, Yelle , Klaxons y Violadores del Verso ofrecieron grandes momentos en sus shows en vivo. Y no olvidamos a [...]