Morgan Geist está lejos de ser un aparecido. Desde sus trabajos junto a Darshan Jesrani en Metro Area, hasta su trabajo desde 1995 al frente del sello Environ, ha dado muestras fieles de sus skills tanto como de productor moderno y consistente, como de cazatalentos busquilla. Ya tuvo acercamientos previos al trabajo de Jeremy Greenspan y compañía, metiendo mano en mezclas nuevas para “The Equalizer” como también para “In The Morning” (junto a Alex Smoke). Pero esta vez Geist se asocia con la voz de Junior Boys para construir un disco que se jacta de su naturaleza pop por sobre todas las cosas, y que no deja de hacer pensar en el calco de gran parte del trazo elegante y sutil de la electrónica marca Junior Boys, pero que en este caso se resuelve en canciones menos cargadas a los flirteos etéreos minimales usuales en el sonido de los canadienses, para así desplegar creaciones mucho más concisas, sencillas y con una carga de buen gusto evidente.
Ya el año pasado había caído “Most of All” como una especie de single de adelanto, que calibraba en bastante buenos términos la fusión entre ambos músicos, dando buenos augurios sobre la estatura de una conjunción de ideas que por aquellos días no sonaba para nada descabellada. Y este disco confirma aquellas expectativas naturales que surgían al pensar en la colaboración de dos nombres ya bastante consagrados dentro de la escena independiente actual. En particular, las pistas de Geist no coquetean tan directamente con la sabrosa melancolía de tono refrigerante propia de los canadienses, pero si hacen uso y abuso de las maravillas vocales de un Greenspan tan crooner, sensual y arrebatador como siempre. “The Shore” es la cosa mas sexy, funky y digital que se va a llegar a escuchar este año. “Ruthless City” parece jugar en las mismas ligas que “The Equalizer”, pero de una manera mucho más dulce y sin tanto jadeo glitch. Porque donde Junior Boys juegan sexual, la dupla Geist-Greenspan se arrima con delicadeza a lo sensual y lo cálido. Mucho mas tibios (en el buen sentido) que ardientes, sin que por eso suenen necesariamente pálidos. Es cosa de oir lo que hacen en “City of Smoke and Flame”, donde logran resucitar, y hasta concretar una exfoliación histórica a aquellos Depeche Mode mas nocturnos y certeros de mediados de los 90.
El lenguaje que está detrás del grueso de los temas del disco es invariablemente sencillo, por lo cual es muy fácil aferrarse al ritmo de las canciones y dejarlas sonar una y otra vez sin pudores estilísticos de ningún tipo, incluso en sus pistas instrumentales. Nada de vueltas de tuerca de más, ni de patrones o filtros de sobra. Y es que este disco parece no pretender mucho más que eso. Solo busca sonar pop, de la manera en que Greenspan y Geist piensan y se aproximan hoy a la genética del pop moderno. Y lo que sacaron en limpio les quedó suficientemente compacto y correcto; como aquellos discos que no pasan necesariamente a la historia, pero que aparecen constantemente en los playlists de tus reproductores. Y por mucho que se lo evite, al final del día (y enhorabuena) este disco suena, suena y suena.

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Excelente. Esperaba este disco desde el inmortal ¨Driving Memoirs¨ del 97? creo. que saco por clear records… el difunto sello.
Morgan fue siempre un adelantado.
saludos.
[...] Lindstrom, Subtle, Hercules & Love Affair, The Notwist, Deerhunter, Flying Lotus, Morgan Geist y Q-tip, por nombrar algunos grandes del [...]