ATLAS SOUND “Let the blind guide those who can see but cannot feel” (Kranky 2008)

atlas.jpgBradford Cox es el prolífico y peculiar líder de la banda de Atlanta Deerhunter, con los cuales editó el año pasado discos tan llamativos y disfrutables como “Cryptograms” (2007, Kranky) y esa maravilla de EP titulada “Fluorescent Grey” (2007, Kranky). Luego de sucesivas minientregas a través de blogs, splits y ediciones limitadas, edita su primer esfuerzo oficial sin Deerhunter, bajo el alias de Atlas Sound. “Let the Blind Guide…” es el compilador de las ideas de un creador delirantemente compulsivo, venido a mito ya dentro del habitat indie norteamericano, tanto por su aspecto como por sus chocantes performances sobre el escenario. “Let The Blind…” recoge por momentos las estructuras mas accesibles desarrolladas milimétricamente en “Fluorescent Grey”, pero también abraza sin pudor la construcción de formas más electrónicas y paisajismos ambient, enarbolado todo con ciertas dinámicas propias del krautrock y ensoñaciones ruidistas naif a lo “Loveless”. Por un lado pareciese un disco menos difícil y menos enfermo que cosas como “Cryptograms”, pero con el pasar de los minutos se torna un disco casi tan complejo y aparentemente más disperso que el rollo mostrado con Deerhunter.

Aquí abundan las historias de niñez, confusión y desamparo. Y por momentos el resultado es brillante. “River Card” (basada en un cuento puertorriqueño sobre un niño que se enamora de su propio reflejo al mirarse en el río) se despliega dulce y cristalina, a pesar de aquel estribillo tan amargo (“River so clear and blue, / i’m so in love with you / but you’ll drown me”) que merodea durante sus 4 minutos. “Quarantined” se arma desde una melodía hipnótica y una circularidad aplastante, apoyada por un texto agobiante y agobiado (“so far way from my friends / i’m waiting to be changed”), que indaga en los fantasmas de aquel Cox enfermizo, marcado por una niñez vivida en hospitales. Y es que la vida y la obra de Cox estarán siempre determinadas por su particular condición física (padece desde pequeño el Síndrome de Marfán). Cox ya había expresado hace un tiempo en una entrevista a Pitchfork que, de alguna manera u otra, su intención con este disco era tratar de desarrollar una “forma de música que sirviese para sanar”. La música como terapia para sublimar el dolor propio y el ajeno.

Es por todo esto que el debut de Cox con Atlas Sound se deja ver como un disco obsesivamente crudo y confesional, cocinado con ingredientes difíciles y abstractos en su forma, pero facilitado en su comprensión tanto por ese aroma artesanal que lo recubre (a pesar del incesante uso de drones, delays y reverbs, el disco nunca suena excesivo), como por esa inclinación pop a lo Brian Eno que busca aterrizar el sonido y hacer mas fluido ese desahogo emocional para algunos brutalmente honesto, y para otros crónicamente exhibicionista, tan propio de esta nueva personalidad del indie que es hoy por hoy Bradford Cox. Un disco tan interesante por sus formas musicales como por el morbo que genera un artista de las carácterísticas de su autor que, con el permiso de algunos, me suena a un Thom Yorke más under, a la vez que mucho más bizarro, más enfermo y más punk.

Escrito por Motivado el 27/04/2008

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comentarios

  • dj famoso: este guaton culiao le daba mas color cuando estaba en la otra vida, lo mejor q iso en el graffiti fue un...
  • mason: mi gordo saeee
  • Nonobeats: SHITBEATYAN en l a casa viejoo!!… geniales fresh shit! bakan ermano exito en sus proyectos!! saludos
  • mioshabyl: elfuturo es ahora cauros vamonos con todo aaiight!!!
  • delosbeat: muy buenos trabajos exito !!

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