
Desde un principio olía mal un concierto simplemente inaccesible para el santiaguino medio, no se que pretenderán los productores de eventos como este al situar tan lejos y en un lugar tan grande un concierto como el de la islandesa Björk. Los humildes asistentes, entre los que me encontraba, solo seguimos la inercia y llegamos al periférico lugar, no sin antes encontrarnos con atochamientos y tacos interminables (que se repetirán a la salida)
Ya en el estadio nos damos cuenta que estamos en casi ¾ de cancha de distancia del escenario, pensando inocentemente que al comprar cancha, (es decir 27.000!!!!), ibamos a tener una vista privilegiada, a la antigua, con forcejeo, con pelea, con fiesta, pero privilegiada al fin y al cabo. Veo que los de galería están casi cayendo del estadio y (ups) lo “vip” ocupan casi toda la cancha, les sobra terreno hacia sus costados, no están llenas las sillas y más encima los “super hiper” se paran encima de ellas!!! cuando comienza el concierto. Todo mal para nosotros.
Digo esto porque es inevitable comparar la anterior venida de la islandesa a Santiago donde por solo 12.000 pesos todos quedamos felices y pudimos estar en el lugar adecuado para disfrutar un espectáculo inolvidable. ¿Por qué no llenar dos Caupolicán como se hizo en Argentina con el Rex?, ¿Por qué no el Arena Santiago? Elitismo musical en al era en que la música es democrática. Contradicciones odiosas.


Pasemos a lo importante. Se apagan las luces y después de una especial entrada de The Wonder Brass, Björk arremete con “Anchor Song” y “Unravel” en versiones desnudas solamente arropadas por los vientos. El comienzo dulce y tranquilo extrañó a más de uno, y la distancia y frialdad de la islandesa también (siempre ha sido así y su gran poder radica en sus canciones). Con “Hunter” comienza a esbozarse el beat, pero no sería hasta “Come to me” y su crescendo que las emociones se destaparían. Björk venía acompañada de su inseparable Mark Bell controlando los beats, la sección de vientos, Chris Corsano en las peculiares percusiones y el “Señor Reactable” controlando Kaoss Pad, un secuenciador a lo tetris, sintetizadores y el instrumento vedette de la temporada. Por ubicación poco es lo que pude entender el Reactable, en el tema que más se lucio fue en “Desire Constellation” donde secundaba casi solitario con su texturas digitales la voz de Björk.
Con “Earth Intruders” dimos paso a la parte “hip hop” de la velada, con un “Arme of Me” que sonó como M.O.P., rompecuellos, y con una excelente versión de “I Miss You” con un beat hecho a la medida de Timbaland.
La islandesa se centro especialmente en Volta y Homogenic, no sin mostrar un poco de todo su repertorio. Pero la gran deuda fue no tocar ningún tema de Vespertine uno de sus mejores discos y que por acá no hemos tenido suerte de ver. Para mí, “Pagan Poetry” la gran ausente.
El clímax emocional de la noche fue “Bachelorette” con su drama romántico e imperdurable, el estadio pareció encogerse ante la interpretación entregada de este clásico instantáneo. Con esto empezábamos a terminar la noche y que mejor que la sección “rave” de su repertorio, inicio con “Wanderlust” (excelente) a lo que siguió “Hyperballad” coreada y bailada por todo el estadio y “Pluto” en plan electro terrorista para cerrar. “Viva la Revoluzión” grito Björk al regresar al escenario y por arte de magia me ví en el sector vip como si ella misma quisiera que esas vallas no hubieran existido. “Declare Independence” fue el final para esta hora y cuarto de un espectáculo intachable.
Fotos por Manuel Córdova

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es así
fue así la primera vez que vino beastie boys a 5 lucas y fue en el caupolican
la ultima vez costaba cuanto? 30? y fue en espacio riesco
saludos
viva björk y el sucio beet
no tube la posibilidad a asistir al concierto pero gracias al comentario de la foto no me arrepiento ya que tambien ubiese estado en cancha….prefiero escuchar su voz en mi radio que es la melodia mas perfecta que he escuchado….se despide katy….(katy_patience_cry@hotmail.com)